sábado, 27 de abril de 2013

El calicivirus felino (FCV).









Al igual que sucede con la infección herpética, el contagio del calicivirus felino se produce por contacto directo y a través de partículas de saliva, lágrimas y material patológico eliminado por gatos enfermos.

El Calicivirus Felino es un virus que produce una enfermedad respiratoria que puede variar desde leve a grave. Los gatos se infectan al inhalar o tragar las partículas víricas y los signos pueden aparecer de 2 a 10 días después de exponerse al virus. Los signos precoces son nariz y ojos aguados, estornudos, depresión y falta de apetito. A veces se forman úlceras en la lengua y en el paladar duro y la mayor parte de los gatos infectados babean mucho. La enfermedad dura entre 1 a 4 semanas. Aunque la mayoría se recupera, hay casos que no. Los gatitos pequeños son los que pueden llegar a estar gravemente afectados. Algunos gatos se recuperan de la enfermedad en su fase inicial, quedando como portadores y eliminando virus durante semanas o incluso años. 

El calicivirus es un agente con una variabilidad genética patente, de hecho, a día de hoy se desconoce con exactitud la cantidad de cepas existentes en el campo. Esta cualidad junto con su capacidad de supervivencia en superficies inertes, y la fase de latencia que suele desarrollar en el animal, hace que esta enfermedad infecciosa sea la más frecuente en la especie felina. De aquí, que lo importante sea conocer las distintas manifestaciones de la enfermedad para procurar un tratamiento y seguimiento adecuado al paciente.

La infección por Calicivirus felino (FCV) provoca clásicamente una enfermedad oral y respiratoria muy frecuente en gatos de todo el mundo. El FCV pertenece a la Familia Caliviridae y al género Vesivirus. La estructura del virión consiste en una cadena positiva simple de ARN, de pequeño tamaño y sin envoltura. Al ser un virus ARN, la aparición de errores en la replicación viral es muy frecuente. Ello es fundamentalmente a la baja fidelidad de las copias de ARN a las que da lugar la enzima ARN polimerasa del virus. La consecuencia de este fenómeno es un elevado índice de evolución de los FCV, que se calcula en aproximadamente un 2-4% anual, y ello les confiere una gran capacidad de adaptación y exploración de nuevos entornos. Este alto grado de variabilidad es la razón por la que la definición de cepa en el caso de los calicivirus ha generado no pocas controversias.

Actualmente se considera que un FCV pertenece a una cepa diferente cuando se detecta un cambio de más de un 20% en las secuencias de nucleótidos de la región E de la cápside. La cápside del FCV tiene una importancia crucial, ya que posee la proteína que reconoce al tipo de célula del hospedador necesaria para la replicación viral. Asimismo, contiene la información antigénica más importante para la respuesta defensiva del sistema inmune del gato.

La alta tasa de mutación del FCV es la razón por la que han sido descritas gran número de cepas, cada una de las cuales posee diferente grado de patogenicidad. Esa podría ser una de las causas de la gran variedad de cuadros clínicos descritos en gatos infectados por FCV Se ha demostrado inmunidad cruzada del gato frente a diversas cepas. Pero aun así, un mismo gato podría infectarse sucesivamente con cepas distintas y padecer varios cuadros de gravedad variable. No hay ninguna cepa que haya demostrado proteger frente a todas las cepas de campo conocidas. De hecho, se sospecha que, con el paso del tiempo, muchas cepas vacunales van perdiendo eficacia debido a la presión epidemiológica de las nuevas cepas de campo.
Por otro lado, la alta variabilidad del FCV ha definido el término de quasiespecie: se definiría como oda la población de FCV que infectan a un gato y que poseen ligeras diferencias genómicas y muy probablemente antigénicas. Las consecuencias más importantes de la gran variabilidad de este tipo de virus son:

El FCV se replica normalmente en las células epiteliales de las vías respiratorias superiores.

El grado de prevalencia en una población felina es proporcional al número de individuos:
en grupos de gatos caseros poco numerosos, suele haber una incidencia del 10%; en colonias de muchos gatos y poco controladas, la prevalencia del FCV puede llegar hasta el 25-40%. Existen dos vías principales por las que un gato puede contagiarse con un FCV:


Epidemiología 


El aerosol formado por los estornudos podría tener un papel en la infección, pero el volumen tidal del gato es muy bajo como para crear gotas que persistan en el aire. Aunque se han detectado FCV en orina, sangre y heces de los gatos infectados, estas no se consideran vías de contagio importantes. 

Indirectamente por: Comederos, bebederos y objetos que pertenezcan al ambiente del gato pueden impregnarse de secreciones donde el FCV se mantiene activo hasta 28 días. Es la vía de contagio más importante en clínicas veterinarias, lo cual nos obliga a tener un diseño de protección cuidadoso. 

La Calicivirosis genera estados de portador entre los gatos afectados. A diferencia del FHV-1, con quien comparte nicho biológico en muchos casos, el gato que contrae el FCV lo excreta continuamente durante la enfermedad e incluso tras la curación, y lo puede hacer durante unos 75 días. Esto sucede en aproximadamente el 80-85% de los gatos que padecen la enfermedad.

 
El otro 15-20% puede quedarse como portador sano y eliminar durante toda su vida partículas víricas infectantes al ambiente, aun sin padecer enfermedad. La concentración de partículas víricas y el periodo de eliminación dependen de varios factores, y aquí juegan un papel las enfermedades concurrentes. La presencia de retrovirus asociados a FCV en un mismo gato empeora el cuadro clínico y prolonga el tiempo de excreción viral. 

Una vez que el virus entra en el organismo del gato, se produce una primera replicación viral en la orofaringe. A partir de ahí, el FCV se disemina por toda la orofaringe y puede incluso replicarse en nódulos linfoides, riñón, pulmones, articulaciones y cerebelo. Tras esta fase, suele volver nuevamente a la orofaringe, donde son eliminadas gran cantidad de partículas virales activas por las secreciones nasales, lágrimas y saliva. La aparición de signos clínicos coincide con esta segunda fase orofaríngea, y suele suceder entre los 2 y 10 días tras la infección. 

La infección por FCV puede manifestarse en el gato mediante una enfermedad aguda o crónica, dependiendo de qué tipo de cepa la provoque o la respuesta inmune del hospedador. En los últimos años se ha descrito un cuadro muy grave de enfermedad sistémica provocado por cepas hipervirulentas de FCV y que se escapa de la clasificación clásica de cuadros clínicos asociados a este virus.• Directamente a partir de otro gato Infectado: Los gatos que padecen calicivirosis la transmiten por las secreciones nasales, las lágrimas y la saliva, normalmente por contacto.



Aparición de nuevas enfermedades relacionadas con FCV. 


Persistencia viral y, como consecuencia, aparición de enfermedades crónicas e individuos portadores.
Suele provocar un cuadro moderado de gripe felina. A menudo, el único signo clínico de la infección por FCV es la aparición de úlceras en la boca. Las aftas pueden hallarse en la lengua, en el paladar o en la nariz.

Calicivirus es una familia de pequeños virus no envueltos que poseen un genoma de ARN y una capside sencilla proteica. Miembros de esta familia incluyen los calicivirus felinos (CVF), virus del exantema vesicular de los cerdos y virus de la enfermedad hemorrágica de los conejos.

 Los gatitos deben recibir la primera vacuna a las 8 semanas de vida y el refuerzo al mes. Los gatos adultos deben ser revacunados anualmente. La vacuna solo previene contra un tipo deCalicivirus Felino, pudiendo el gato infectarse con otro serotipo vírico (virus de campo).

El calicivirus felino es un virus ARN. Existe un gran número de cepas con notables diferencias serológicas y antigénicas, aunque muchas muestran reacción cruzada compartiendo antígenos comunes. Todas las cepas se pueden considerar variantes de un solo serotipo.

Este virus es inactivado a 50º C durante 30 minutos y, a diferencia del herpesvirus de la RVF, puede permanecer infectante durante 10 días a temperatura ambiente y puede sobrevivir hasta 4 años a – 65º C. Es resistente al éter y cloroformo y es estable a un pH de 4. El hipoclorito de sodio al 0.175% lo inactiva rápidamente.

Algunas cepas de FCV provocan fiebre y cojera en algunos gatos jóvenes (este signo puede verse ocasionalmente tras la vacunación frente al FCV). Los gatos afectados se recuperan a los pocos días, aunque podrían necesitar la ayuda de analgésicos mientras duren los síntomas. 


Recientemente, se ha identificado una cepa muy virulenta de FCV, también llamada Calicivirus Felino Virulento. Esta cepa provoca una inflamación de la cara y las patas asociada a un rápido deterioro de todo el organismo que desemboca en la muerte en hasta un 60% de los casos.

El calicivirus felino virulento sistémico (FCV-VS) es una variante del calicivirus felino común (FCV) más mortífera y con sintomatología más grave. Produce:

  • Ictericia (mucosas e incluso piel amarillentas por el acúmulo de bilirrubina).
  • Edema subcutáneo (hinchazón), sobretodo en extremidades y cara. 
  • También alopecia (falta de pelo). 
  • Costras y ulceración de nariz, labios, orejas, almohadillas plantares y extremidades. 
  • Gingivoestomatitis crónica.
  • Gingivitis.
  • Estomatitis.
  • Faucitis.
  • Glositis.
  • Artritis crónica.
  • Fallo multiorgánico, edemas en cabeza, dermatosis ulcerativa, ictericia, muerte en un 80% de casos.

Algunas veces se ha descrito el limping syndrome en gatos recientemente vacunados contra la calicivirus con vacunas vivas atenuadas.

Se considera que la cepa vacuna se activa en estos casos y es capaz de producir la enfermedad. La poliartritis por calicivirus también puede aparecer en la forma crónica de la enfermedad.

En cualquiera de las manifestaciones del FCV agudo hay una recuperación completa entre las 2 y 3 semanas tras la aparición de los síntomas,con lo cual se eliminará el virus. Sin embargo,
si la reacción del sistema inmune del gato afectado no es adecuada, este pasará al estado de portador crónico y de esta manera eliminará el virus durante mucho tiempo, a veces de por vida. Además, algunos gatos padecerán alguna de las formas crónicas de calicivirosis que han sido descritas.

Han sido descritos dos tipos de cuadros clínicos asociados a la infección crónica por FCV:

Cuando la respuesta inmune a nivel de la cápsula sinovial no es adecuada, el gato padece una artritis crónica que se considera como inmunomediada. La manifestación clínica es una cojera intermitente, anorexia, fiebre, decaimiento y derrames sinoviales en las articulaciones afectadas.

Más especial es la otra manera de manifestarse la infección crónica por FCV. Hasta el 80% de los gatos que padecen gingivoestomatitis linfoplasmocitaria crónica están infectados por FCV. Los signos clínicos son sialorrea, dolor articular, hiperexcitación, hipersalivación, pérdida de voz o muerte súbita). 

Brotes descritos únicamente en USA, Reino Unido, Francia y España. Cada brote afecta a gatos de todas las edades, correctamente vacunados o no frente a FCV.

Los virus se multiplican con facilidad y producen rápidamente efecto citopático en cultivos celulares de felino. No se replica en otras células que no sean felinas y tampoco produce cuerpos de inclusión.

La distribución geográfica de esta enfermedad es mundial, y aunque probablemente todos los felinos sean susceptibles, sólo se ha descrito en gatos y leopardos.


Diagnóstico 


La manera más común de diagnosticar la infección por FCV es basándose en el cuadro clínico (fiebre, conjuntivitis, anorexia y ulceraciones orales). Sin embargo, cuando nos enfrentamos a un gato con síntomas menos frecuentes que no responde al tratamiento convencional, o a un colectivo donde hay que confirmar la presencia o no de FCV, tendremos que utilizar métodos de 

Diagnósticos avanzados 

Aislamiento viral: Se trata de un método de diagnóstico muy fiable. El problema es tener a mano un laboratorio que pueda practicarlo. Se realiza a partir de hisopados de mucosa orofaríngea, y tiene una sensibilidad del 90%. Los falsos positivos pueden darse en gatos sanos portadores crónicos que eliminan virus sin padecer enfermedad. Asimismo, los falsos negativos ocurren en gatos enfermos que están recuperándose y ya no eliminan apenas virus. 

Otra posibilidad sería que el gato padezca una cepa de FCV que no crezca en mucosa orofaríngea. La serología frente a FCV tiene una utilidad muy limitada, habida cuenta la interferencia con los anticuerpos vacunales que impiden la interpretación de los resultados. Por otro lado los problemas de falsos positivos y negativos son similares a los del aislamiento viral. 

Las técnicas de RT-PCR se consideran hoy en día un método de diagnóstico sencillo y fiable para la infección por FCV. Las muestras se toman mediante hisopos ó “citobrush” estériles directamente de la mucosa oral del gato sospechoso. Una importante ventaja de esta técnica es la de poder discriminar la cepa de FCV que se encuentra presente en cada infección, lo cual la hace muy útil para diferenciar gatos infectados de gatos vacunados. Por otro lado, si un gato siempre da positivo a la misma cepa, se puede concluir que nos encontramos frente a un portador crónico y nos servirá para manejar infecciones en criaderos y colectividades. Se considera una técnica más sensible que el aislamiento viral, y es la más utilizada para el diagnóstico de enfermos crónicos de calicivirosis y para chequear poblaciones infectadas. La mayor limitación es la aparición de falsos negativos como consecuencia de la alta capacidad de mutación de los FCV. 

En concreto, en los brotes por FCV-VS, al tratarse de cepas mutadas con depleción de algunas porciones del genoma que codifica la cápside, los falsos negativos en los resultados de PCR son frecuentes. 

La técnica de diagnóstico Inmunohistoquímica consiste en la determinación, a partir de anticuerpos monoclonales marcados, de la presencia de antígeno viral dentro de las células infectadas por FCV. La célula diana del FCV es el Linfocito B, por lo que la presencia dentro de estas células de fluorescencia por esta técnica dará un resultado positivo a la infección por FCV. Esta técnica no diferencia tampoco portadores de enfermos, por lo que habrá que interpretarla con los datos clínicos del paciente. Donde la inmunohistoquímica sí juega un papel fundamental es en el diagnóstico de las infecciones por el FCV-VS. De hecho, se considera el gold standard para este tipo de enfermedad. La clave consiste en detectar antígeno viral en el interior de células que las cepas habituales de FCV no infectan, como son las células epiteliales, células endoteliales, macrófagos y hepatocitos. Desgraciadamente muy pocos centros en todo el mundo tienen a punto esta técnica. Las muestras deben enviarse inmersas en formalina hasta dichos laboratorios. 

En Europa, actualmente se realiza esta técnica en la Universidad de Liverpool. 


Tratamiento 


Los gatos con infección aguda por FCV suelen llegar a nuestras consultas con deshidratación por falta de nutrición adecuada consecuencia de la fiebre, el malestar general, las secreciones nasales y las úlceras orales. Por ello, un tratamiento inicial a base de fluidoterapia es primordial para evitar complicaciones subsiguientes. La elección del fluido dependerá de los niveles de potasio, que suele bajar en gatos anoréxicos. 

Las úlceras orales son muy dolorosas, e impiden por sí solas que el animal coma. Un buen manejo de dolor con AINEs o analgésicos diariamente o cada 2 días hasta que el gato muestre recuperación) y corticoides. Los resultados no parecen ser aún demasiado alentadores. 

En el caso de las infecciones crónicas por FCV, al tratarse de la consecuencia de una mala respuesta inmune del organismo frente al virus, los inmunosupresores juegan un papel importante en el control de la enfermedad. 

La artritis por inmunocomplejos responde adecuadamente a los corticoides, la ciclosporina A o a las sales de oro. 

Desgraciadamente, las recidivas son frecuentes, y muchas veces el tratamiento inmunosupresor crónico es necesario, con los consiguientes efectos secundarios. En el caso de la gingivoestomatitis crónica por FCV, un tratamiento odontológico a base de limpieza de boca y extracciones dentarias múltiples es fundamental para que mejore la respuesta posterior al tratamiento. 


Prevención 


La infección por FCV afecta a colectividades de gatos, controladas o no, de todo el mundo. 

Al tratarse de un virus tan contagioso, los resultados pueden ser fatales y la prevención adquiere, por tanto, un papel clave para el control de los brotes. 

Actualmente, la vacunación frente a FCV (como frente a FHV-1 y el virus de la Panleucopenia) se recomienda a TODOS LOS GATOS. El protocolo de vacunación más aceptado es una primovacunación con dos dosis a las 8 y 12 semanas de vida. En situaciones de alto riesgo se recomienda una tercera dosis a las 16 semanas. La frecuencia de la vacunación de recuerdo varía según los riesgos de contagio de cada individuo. En general, a los gatos que viven en colectividades, acuden a residencias o exposiciones felinas, o simplemente viven en semilibertad debería practicárseles la revacunación anual frente a esta enfermedad. 

Existen estudios que recomiendan la revacunación trianual en individuos que viven solos y no sufren riesgo de contagio a lo largo de su vida. 

Existen en el mercado dos variedades de vacunas: atenuadas e inactivadas. En EEUU se comercializa también una vacuna intranasal, con mayor rapidez de acción, muy útil para controlar brotes de la enfermedad. Las vacunas inactivadas suelen requerir adyuvantes para potenciar su efecto, y en el caso de los gatos, estos compuestos favorecen las inflamaciones post-inyección, que tantos problemas pueden generar. Actualmente existe en el mercado una nueva vacuna inactivada no adyuvantada que además se beneficia de poseer dos nuevas cepas no utilizadas anteriormente. Según todos los estudios, utilizar nuevas cepas frente a infecciones por virus muy mutables, como el FCV, aporta una mayor efectividad al acto de la vacunación. En un estudio realizado en la Universidad de Glasgow, se observó que las nuevas vacunas con cepas nóveles de FCV protegían frente a un mayor número de cepas de campo que las antiguas vacunas. 

Sin embargo, en el caso de los brotes por FCVVS no se ha observado que ninguna cepa vacunal actual proteja efectivamente frente al FCV mutado que provoca este síndrome. 

Se han descrito muertes tanto en gatos no vacunados como vacunados correctamente. 

Los laboratorios intentan aislar a partir de brotes cepas de FCV-VS mutadas para fabricar nuevas vacunas. Sin embargo, cada brote demuestra estar provocado por una cepa con una mutación diferente. Eso dificulta el trabajo de desarrollo de nuevas vacunas efectivas. 

En una enfermedad tan contagiosa y que se transmite por transgredir cualquier norma de higiene en los centros donde se alojen grupos de gatos. 

• Es fundamental conocer los gatos infectados de los no infectados y separarlos en grupos de aislamiento. Para ello es muy útil el diagnóstico clínico unido a las técnicas de PCR a partir de hisopados de mucosa oral (detecta a enfermos y portadores). 

• Siempre debemos organizarnos para manejar al grupo de gatos sanos primero y después hacerlo al de gatos enfermos (limpieza, comida, agua, juegos...). En los centros que puedan permitírselo, lo ideal sería ocupar a personal diferente para sanos y para enfermos. 

• Para hacer una buena desinfección de los objetos con los que interaccionan los gatos, debemos utilizar productos seguros y efectivos (bicarbonato sódico, peroximonosulfato de potasio) del mismo recinto para minimizar el estrés, lo cual predispone a los gatos a padecer enfermedades infecciosas. 

• Sólo deben admitirse gatos vacunados en el criadero. Las vacunas inactivadas son las indicadas en lugares donde hay gran número de gatos. 

• Hay que chequear con test frente a FCV a TODOS LOS GATOS, y separar positivos de negativos. 

• Como los gatos que dejan de eliminar virus lo hacen a los 75 días, ese será el intervalo de tiempo para el siguiente test de detección frente a FCV. A resultas de este segundo test, volveremos a separar a los negativos. Continuaremos haciendo test de diagnóstico cada 75 días hasta que no quede ningún gato portador. 

• Tras 3 análisis positivos, un gato se considera portador crónico, por lo que habrá que valorar dejarlo aislado o apartarlo del criadero. 

• Los gatos que vienen nuevos al criadero deben pasar una cuarentena de 2 semanas y hacerles un test de diagnóstico frente aFCV para poder acceder a convivir con los gatos sanos. Igualmente actuaremos con los gatos que hayan salido para cruzarse a otro criadero. Si el criadero del que provienen los gatos tiene idénticas medidas de control, no será necesaria ni la cuarentena ni los análisis. 

• Para entrar y trabajar con cada grupo de gatos infecciosos debería proporcionarse vestimenta, calzas, gorros y guantes desechables. El manejo de cada gato debe minimizarse para disminuir la diseminación del virus. 

• Las gateras deben separarse al menos un metro entre ellas. El ambiente en la zona de hospitalización debe tener ventilación adecuada, temperatura óptima y humedad relativa baja. 

• Los habitáculos se deben limpiar a fondo cada día y desinfectarlos con lejía a la concentración indicada. Cuando el grupo de gatos infectados salga, tras la limpieza y desinfección se recomienda dejarlas vacías el mayor tiempo posible antes de introducir nuevos gatos (máximo 4 semanas). 

En países como Reino Unido existen organismos donde asesoran para la construcción de instalaciones destinadas a albergar gatos recogidos de la calle. 

De esta manera se minimiza el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas Si nos encontramos frente al problema de un criadero donde surgen casos de calicivirosis y nos consultan sobre la manera de erradicar la enfermedad, las recomendaciones serían las siguientes: 

  • Los criadores deben seguir en general la norma de no alojar más de 5 gatos dentro 
  • Elegir la mejor pauta y tipo de vacunación para proteger a nuestros pacientes frente al mayor número de cepas de FCV. 
  • Los gatos que se recuperan de una infección por FCV-VS pueden quedar portadores y eliminan el virus hasta los 75 días post infección. 
  • Realizar pruebas de diagnóstico cada mes hasta que no eliminen virus. Hasta un mes más tarde de obtener la última prueba negativa no se recomienda ponerlos en contacto con otros gatos. Las zonas donde han estado alojados gatos con un brote de FCV-VS deberían dejarse vacías durante al menos un mes antes de introducir otros gatos. 
  • Las madres preñadas deben aislarse del resto de los gatos del criadero 3 semanas antes del parto. A los gatitos recién nacidos se les debe separar de la madre a las 4-5 semanas si se sospecha que ella es portadora. A todos los gatitos se les debe vacunar a partir de las 8 semanas de edad y seguir el protocolo de vacunación descrito anteriormente. Cuando tengamos una clínica veterinaria donde visitemos gatos, habrá una serie de medidas que deberemos tener preparadas por si nos sucede un brote de infección por FCV-VS.
  • Habilitar un espacio de cuarentena donde tener aislados a los gatos infectados en tratamiento. Si el animal está recuperándose y en buen estado, lo remitiremos a su casa cuanto antes y lo trataremos de forma ambulatoria (siempre que no haya otros gatos en su casa) 
  • El entrenamiento del personal de la clínica en el manejo e higiene de gatos infecciosos es primordial. A ser posible, asignaremos un veterinario y uno o dos auxiliares para el tratamiento exclusivo del brote. 
  • Los puntos clave para la limpieza con antisépticos efectivos son los pomos, los teclados y ratones de ordenador, el teléfono, los comederos y bebederos y las manos del personal. 

Deberían usarse guantes, gorros, calzas y vestimenta de un solo uso para cada contacto con los animales enfermos.

Entonces sería recomendable que todas las mamás y los papás de Gatos, gatas y gatitos empiecen a prevenir y a cuidar mucho más a sus tesoros felinos.


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